Reflexión al evangelio de S JUAN 6, 51 58 -XX T. Ordinario -Ciclo B – Asunción de la VIrgen


En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo». Disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Entonces Jesús les dijo: «Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».  Palabra del Señor

buenanoticia1Sigue también ésta semana el evangelista hablándonos del Pan de Vida bajado del cielo.
¿Qué querrá decirnos San Juan cuando insiste tanto?
Seguramente nos está diciendo que el pilar central del cristiano es la Eucaristía dónde celebramos la Resurrección de Cristo.
No podemos pensar en comer su carne y beber su sangre de forma literal, sino que al celebrar todos juntos la cena final que Él celebro rememoramos ese momento tan importante en su vida, sabía que su muerte estaba cerca, también su resurrección.
Estamos acostumbrados a una fe ritualista y rutinaria. Ofrecemos muchas veces esfuerzos personales que no tienen sentido y que realmente tienen poca utilidad. Deberíamos caer en la cuenta que nuestra fe debe ser viva y si hacemos algo para agradecer o pedir su ayuda, sea algo útil para nosotros y para la sociedad.
Jesús se hace presencia en algo tan importante como es la comida. ¿Qué nos quiere decir? Observemos a nuestro alrededor ¿cuántas personas carecen de ella? Hacemos promesas de caminar por determinadas rutas, colgar exvotos en santuarios o ermitas, vemos procesiones, ect, pero el pobre sigue sin tener un plato en la mesa.
¿Dónde está nuestro compromiso cristiano? ¿Cómo es nuestra fe en Cristo Jesús que se ofreció para la salvación de la humanidad?
Ayer celebramos la Asunción de la Virgen, las calles estaban llenas de personas disfrutando de la procesión, en cambio la Eucaristía posterior se notaba la diferencia. Nos quedamos en lo exterior con lo llamativo, la belleza y nos olvidamos de pulir nuestro interior y de encontrarnos en la fracción del Pan donde se da el Amor más puro, la verdadera preparación para salir al encuentro del hermano.

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Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
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2 respuestas a Reflexión al evangelio de S JUAN 6, 51 58 -XX T. Ordinario -Ciclo B – Asunción de la VIrgen

  1. Constancio Ruiz Cruzado dijo:

    Megustan las reflexiones que se hacen respecto a los evangelios de los domingos, es decir, me gustan las homilias. Pero encuentro dificultad entrar en la homilia que corresponde a cada domingo. Gracias

    Me gusta

Muchas gracias por su aportación. Un cordial saludo

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