La teoría del amor


El amor no es una relación con una determinada persona, es una actitud que determina que tipo de relación tendremos.  Porque el amor no es egoísmo, el amor es amar a todos, amar la vida y amor a ti mism@.

AMOR FRATERNAL: es el amor a todos los seres humanos, es el amor de la solidaridad, es el amor entre iguales, aunque no siempre es así.  El amor sólo empieza a desarrollarse cuando amamos a quienes no necesitamos para nuestros fines personales.

AMOR MATERNO: es el que ayuda en la afirmación y crecimiento del niño. Inculca en el niño el amor a la vida. Las madres aportan a sus hijos leche y miel, pero no todas las madres dan miel, porque para ello deben sentirse felices.  Deben estar contentas, alegres, dejar que crezcan y dejarlos en libertad.

“Nuestros hijos no son nuestros, sino de la vida, nuestra misión es acogerlos, amarlos, educarlos y devolverlos a la vida”.  Khalil Gibrán.

El amor materno es el más altruista y generoso.  Dos seres unidos que se separan.

Pero no siempre es así, hay madres que les cuesta soltar, dejar libres. Aquí no hay amor maternal.

AMOR PATERNAL: es el que enseña al niño a crecer siendo su guía, no debe ser autoritario ni amenazador, si no que debe crear en el niño confianza y principios firmes y duraderos. Debe enseñarle a ser fuerte y autónomo para que en un futuro sepa distanciarse del padre.

Cuando los padres han centrado su relación en este tipo de amor, el niño evoluciona favorablemente, tiene una base mental firme y ha madurado correctamente.

AMOR ERÓTICO: este busca la unión completa.  Es un amor exclusivo, no es universal y quizás sea el más engañoso que existe. Podemos confundirlo con el “enamoramiento”.  Dos persona hasta ese momento desconocidas se encuentran y entablan una relación intima.  Este tipo de relación nos lleva a conocer al otro casi como a nosotros mismos. Es quizás el más egoísta (sólo se aman dos).  Pero este amor no es sólo un sentimiento, sino que también es un compromiso, una promesa de que nuestro amor continuará.

AMOR A MI MISMO: aunque para muchos esto es narcisismo, el amor a mi mismo es muy válido porque yo también soy un ser humano. Amarte a ti mismo es amar a los demás, es respetarte y respetar a los demás.  La persona egoísta no ama a los demás pero tampoco a ella misma.

 La Biblia tiene esto muy claro “Ama a los demás como a ti mismo”.

AMOR A DIOS:  depende de la religión el amor puede ser matriarcal o patriarcal.

Si es patriarcal veré en Él a un padre protector que me quiere, me cuida, me recrimina, pero que me ha elegido como hijo.

Cuando es matriarcal tengo la seguridad que siempre seré amado, me perdonará, me acogerá y su amor siempre será fuente de mi alegría.

En definitiva amar a Dios es sentirse libres, acogidos, amados, cumplir sus preceptos de justicia, caridad y amor.

En la sociedad occidental el amor se ha ido desintegrando, ha ido perdiendo fuerza, nos interesa más lo material, el tener, dejamos que el egoísmo campe a sus anchas y poco a poco hemos ido dejando paso a un pseudo amor que nada tiene que ver con el significado de AMAR.

Empecemos con la práctica del amor, para esto no hay recetas es algo personal, ya sabemos distinguir cada tipo de amor.

Para amar tenemos que tener disciplina (hoy somos indisciplinados), concentración (andamos desperdigados), tener paciencia (todo lo queremos aprisa y corriendo) y preocupación (nos da igual todo) para aprender el arte de amar.

Amar significa comprometerse, entrega total, esperanza de despertar amor en el otro.  Amar es un acto de fe, quien no ame no tiene fe.

Cuando amo estoy realizando la actividad de amar y esto es el arte de amar pero para amar tenemos que estar totalmente despiertos.

Nunca el amante busca sin ser buscado por su amada.

Si la luz del amor ha penetrado en este corazón, sabe que también hay amor en aquel corazón.

Cuando el amor a Dios agita tu corazón, también Dios tiene amor para ti.

Sin la otra mano, ningún ruido de palmoteo sale de de una mano.

La Sabiduría Divina es destino y su decreto nos hace amarnos el uno al otro.

Por eso esta ordenado que cada parte del mundo se una con su consorte.

El sabio dice: Cielo es hombre, y Tierra, mujer.

Cuando la Tierra no tiene calor, el Cielo se lo manda; cuando pierde su frescor y su rocío, el Cielo se lo devuelve.

El Cielo hace su ronda, como un marido que trabaja por su mujer.

Y la Tierra se ocupa del gobierno de su casa: cuida de los nacimientos y amamanta lo que pare.

Mira a la Tierra y al Cielo, tienen inteligencia, pues hacen el trabajo de seres inteligentes.

Si esos dos no gustaran placer el uno y del otro, ¿por qué habrían de andar juntos como novios?

Sin la Tierra, ¿despuntarían las flores, echarían flores los árboles? ¿Qué, entonces producirían el calor y el agua del Cielo?

Así como Dios puso el deseo en el hombre y en la mujer para que el mundo fuera preservado por su unión.

Así en cada parte de la existencia planteó el deseo de la otra parte.

Día y noche son enemigos afuera; pero sirven ambos un único fin.

Cada uno ama al otro en aras de la perfección de su mutuo trabajo.

Sin la noche, la naturaleza del Hombre no recibiría  ganancia alguna, y nada tendría entonces el Día para gastar.

Poeta  y místico Rumí

La teoría del amor comienza con la teoría  del hombre.  En los animales encontramos el equivalente del amor, sus afectos son parte de su instinto, también el hombre se mueve por el instinto, aunque el hombre ha emergido del reino animal.

El hombre tiene consciencia de si mismo, de su pasado y de su futuro.  El hombre sabe que nace sin ser su voluntad y que ha de morir aún en contra de sus deseos.  Sabe de la alegría, de la soledad, de que no puede evitar los elementos de la naturaleza, ni otras muchas cosas que pasan en contra de su voluntad.

El hombre en este lapso de tiempo que va del nacimiento a la muerte, vive atrapado en una red rutinaria, hace todos los días lo mismo, ya seas, obrero, directivo, ama de casa, etc.

La tarea más creativa que tiene el hombre es amar, darse, entregarse, también la mujer en su forma creativa se da, se entrega, (deja que el hombre entre en su interior).

El amor es conocimiento mutuo, encuentro de dos soledades que hacen la unidad.

El amor es polaridad: hombre y mujer, recibir y penetrar, lluvia y tierra, río y océano, día y noche.

Cuando nacemos no distinguimos, al principio es todo igual, la fuente de calor, de alimento, de acogida sigue siendo la madre. Todo tiene sentido en la medida en que nuestros deseos son satisfechos.

Cuando crecemos, nos vamos desvinculando, vamos experimentando la necesidad de beber, comer, tocar, conoce el dolor, la alegría, etc.

Entendemos que el amor de la madre es incondicional, el niño empieza a entender que es amar, al principio simplemente devuelve lo que recibe.

Y así el hombre empieza  a entender el arte de amar.

El amor infantil dice: amor porque me amas.

El amor maduro dice: Me aman porque amo.

El amor inmaduro dice: Te amo porque te necesito.

El amor maduro dice: Te necesito porque te amo.

Ya estamos dando los primeros pasos para entender el arte de amar.   Parece fácil pero no lo es.

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Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
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