El camino del Yo


“El novio llego a la puerta de su amada”  ¿Quién es? Preguntó ella. “Soy yo” dijo el novio.

¡Vete! ¡No te conozco!  dijo la novia.  El novio se retiró al desierto para meditar.   Tiempo después volvió y llamó a la puerta de su amada.   ¿Quién es? Preguntó ella.  “Soy tú” respondió él.

Entonces entra amor.

 Decidme que enseñanza hemos sacado de este cuento zen.

Estamos tan acostumbrados al “Yo”, que se nos hace imposible pensar que hay algo más allá.

Sin embargo para la tradición Zen el “yo” no es algo permanente. Si no que fluye, como el agua de un río que siempre está en movimiento.

Para la Psicología en cambio es importante conseguir un “yo auténtico” porque es la forma de auto-realizarnos.  La falta de un “yo” es la puerta de muchas depresiones y sufrimientos.

Si hemos observado el cuento, nos invita a olvidarnos del “yo” todo lo contrario a lo que dice la psicología.  Si caemos en la cuenta no tiene porque ser contradictorio,  son dos etapas distintas de un mismo caminar.

Crecer como personas es estar constantemente en movimiento, pero debemos tener muy claro el camino que tenemos que recorrer.

Para recorrer este camino debemos tener presente las tres etapas del “yo”

 1ª EL YO REAL.    Lo primero que debemos hacer es ser auténticos, ser como somos, dejar de ser lo que nos han programado desde pequeños. Quitarnos el lastre que nos corta libertad. (Recordad que en otras charlas hemos hablado de dejar atrás ideas preconcebidas de creencias, cultura, históricas, familiares, ect.)

El camino del yo se hace saludable cuando nos escuchamos interiormente y dejamos aflorar lo que pensamos y sentimos.   Debemos aprender a dejar atrás el super-ego que nos va diciendo una y otra vez por donde tenemos que caminar sin desviarnos

El cambio comienza cuando no nos dejamos manipular por los demás, pero tampoco por nosotros.

Si tengo que decir “No”  lo diré aceptando las consecuencias.   No me hará dudar el que dirán o pensarán los demás.

Para ser libres tenemos que pasar por el “NO” porque esto nos ayudará a afianzar nuestra autoestima y nos sanará interiormente.

Esta decisión nos ayudará a “ver” que amar no es difuminarnos, ni diluirnos, simplemente es aceptarnos y ofrecernos mutuamente.

2ª EL YO EXISTENCIAL.     Cuando hemos crecido, somos realmente adultos, nos conocemos, sabemos que queremos, que sentimos, por donde queremos ir. Sabemos superar los miedos, las crisis.

Gracias a este crecimiento nos damos cuenta que tenemos una imagen positiva de nosotros mismos, no nos da miedo entregarnos a los demás con amor, ni tampoco nos da miedo acoger y recibir a los demás.  Nuestro amor es un amor generoso exento de todo egoísmo.

El adulto que ha crecido descubre lo que  la vida le ha asignado hacer  y se compromete en responderle.  Se interroga constantemente por todo lo que la vida espera de él y no al contrario. (Que puede él esperar la vida). Sabe enfrentarse al dolor, a la muerte, a los problemas, la soledad es una persona que está segura de su caminar  diario.

Nietzsche decía: “Quién tiene algo por que vivir es capaz de soportar cualquier modo de existencia”.

 Pero tengamos presente que  no somos nosotros quienes decidimos el sentido de nuestra vida, sino que es la vida la que nos asigna el camino a seguir.   Triunfar en el camino depende de acertar en la respuesta.

 3ª EL YO TRASCENDENTE.    Parte de nuestra vida la empleamos en la misión encomendada: el amor, nuestros hijos, nuestra profesión,  los amigos, y nuestra dedicación nos va diciendo quiénes somos y cuál es nuestra misión.

Pero con los años nos vamos dando cuenta de que sentimos un malestar general, vamos sintiendo el vacío, no tenemos ganas de emprender nuevos caminos y empezamos a buscar culpables exteriores o interiores.

Intentamos disimular delante de los demás pero nos preguntamos continuamente ¿Qué he hecho con mi vida?  ¿Quién soy?

No estamos en el final del camino, sino en el principio de un nuevo caminar, un nuevo despertar hacia nuevos caminos.

Pronto descubriremos “Yo no soy mi cuerpo agotado como un río sin agua”, “Yo no soy mis pensamientos, ni mis sentimientos, ni nada de lo que tengo, ni hago, entonces  cuando no estemos aferrados a nada empieza el cambio.

Pronto oiremos “Yo soy tú”,  nuestro egoísmo no existirá y dejará paso a un mundo totalmente nuevo.  Encontraremos la iluminación que tan difícil parecía encontrar.  Caemos en la cuenta que las piezas de la vida que parecían pesarnos ahora se acoplan como si de un púzle se tratara. Es el momento de disfrutar de esta experiencia mística, porque la luz de tu interior ha brotado y llena todo tu ser, ya “Tú no eres él, pero él si es Tú”.

 

encuentre_ese_camino_que_tanto_ha_anhelado

 

Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
Galería | Esta entrada fue publicada en CON MI MOCHILA AL HOMBRO y etiquetada , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Muchas gracias por su aportación. Un cordial saludo

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .