El perdón camino de felicidad – 3


El perdón no es un mecanismo para liberar a la persona que nos ofendió, sino que es un mecanismo que nos libera a nosotros de la amargura, del rencor que la ofensa puede generar en nuestro corazón. Soy yo quien decido perdonar a quien quizás no se arrepienta, pero mi interior, mi corazón tendrá paz y estaré libre de toda aprensión.

 Perdonar es simplemente liberarnos, vivir en equilibrio, en armonía. La falta de perdón daña más a quien no perdona.

 Comentábamos el miércoles pasado que perdonar es hacer “borrón y cuenta nueva”, vosotras dijisteis “que se puede perdonar, pero no olvidar”,  pero si caemos en la cuenta es porque no hemos perdonado totalmente. Cuando perdonamos de verdad, el daño no vuelve a salir a flote, porque está realmente zanjado.

Hemos hablado de las actitudes que nos llevan a no saber perdonar o pedir perdón, también de aquellas que debemos cultivar para que el perdón salga de nuestro interior como el agua cristalina sale del manantial. Pero hay otros pasos que debemos meditar para que el perdón sea auténtico.

  • Identificar la herida y quién nos la hizo.
  • Decidir perdonar, quizás nuestro corazón y nuestra mente aún se sientan heridos.
  • No desear el mal de la persona que nos ha hecho daño, digámoslo bien alto para que nuestros sentimientos heridos puedan sanar.
  • No ir con ideas premeditadas sobre la persona en cuestión, quizás nos estemos poniendo la coraza para que no vuelva a herirnos, pero esta coraza nos aleja en lugar de acercarnos.

Recordad siempre que el perdón sana nuestra vida y este derroche  de amor que es el perdón nadie nos lo puede quitar.

La persona que ofende o daña suele tener remordimientos, se aleja de los demás, se empequeñece como persona, bloquea su flujo de energía positiva, por lo tanto, si también nosotros hemos generado dolor, debemos pedir perdón y sanar la herida, para que la energía positiva fluya y nos aleje del odio, del rencor, del reproche que tanto daño nos hace.

También debemos aprender a perdonarnos a nosotros mismos, por nuestros errores, nuestras equivocaciones. Muchas veces no lo hacemos porque nos somos egocéntricas, pero quien se perdona a sí mismo, está dando los pasos para sanar su estado emocional, su salud física y también psíquica. Perdonarse a sí mismo es “aceptarse tal como es”.

Perdonar o no perdonar es una elección personal, pero si eres positiva, tu elección siempre será perdonar, porque quien se ayuda a sí mismo cambia su vida.

Cuando no nos perdonamos o no perdonamos a otras personas, estamos quedándonos encadenados a ellas, así que de nosotras depende ser libres o estar siempre atados.

 Si decidimos liberarnos, también liberamos a la otra persona aunque ella no  lo sepa.

 Hemos sido educados en la idea de perdonar ¿Creéis que es fácil perdonar?…

 Cuando nos dañan, habéis dicho que se siente rabia, dolor, humillación,  falta de amor hacia la persona en cuestión.

La rabia podemos descargarla agresivamente, podemos reprimirla o tratar de obviarla, la humillación es más difícil de controlar.

 ¿Que necesitamos realmente para perdonar?:  ser personas maduras, crecidas y fuertes emocionalmente. Las personas más infantiles, mas inmaduras suelen dar mas importancia y agrandar el problema.

 Para perdonar debemos renunciar a nuestra ansia de venganza, de devolver el daño. Debemos aprender a canalizar las emociones, los sentimientos. Podemos hacerlo a través del ejercicio físico, cantar, pintar o cualquier actividad gratificante que nos ayude a elaborar el dolor.

 Tenemos que trabajar nuestra autoestima, esta nos ayudará a no dar tantas vueltas al problema, no entrar al trapo en determinados momentos.

Si somos capaces de crecer, de tener una autoestima positiva y creemos en nosotros mismos, el perdón surgirá sólo, no sentiremos rencor, ni odio, ni envidia, ni deseos de venganza.

Si así lo hacemos la frase “yo perdono pero no olvido” no tiene sentido, porque tú misma has decidido perdonar o perdonarte y eso solo lo hacen las personas que han crecido, personas que han dejado el infantílismo, personas que saben que el perdón sincero brota de su interior cuando sienten que ha sanado.  Todo en esta vida lleva su tiempo, también el perdonar, pero una vez perdonado el mal se olvida.

Una de vosotras comentaba el dolor tan grande que había sentido en un momento concreto de su vida, una humillación y dolor imposible de superar, pero ya en su adultez, entendió el significado de perdón y fue capaz de soltar y perdonar, no se ha borrado de su memoria, pero se siente libre y feliz por haber sido capaz de soltar la pesada carga del odio y la ira.

Terminamos hoy con estas frases:

    “Perdonar es mirar al futuro sin guardar recuerdos del pasado.”

     “Además de perdonar, ríete. La risa es el gran antídoto contra los venenos que dañan nuestro espíritu.” 

olvidaar y perdonar

 

 

 

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Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
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