Carta de Einstein a su hija


Buscando información para un tema que dí en el taller sobre el Amor, encontré esta carta que me pareció muy interesante, aquí os la dejo y tambien el enlace  donde la encontré.

La autoría de esta carta está en entredicho pero sea o no de Einstein es digna de ser leída por la belleza de su contenido.

http://nodejardeleer.blogspot.com.ar/

En una carta dirigida a su hija hace una revelación donde le muestra al mundo la fuerza mayor encontrada en el universo.

Esa fuerza sustituye la masa o materia y deja esa fuerza en libertad. La fuerza se expresa como una mutual, que como la luz, se expresa tanto en vibración como en partícula.

“Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo.

Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.

Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta!”

Tu padre: Albert Einstein”

Lieserl Einstein          Hija de Albert Einstein y Mileva Marić.

Primera hija de Albert Einstein, nacida fuera del matrimonio del científico, y Mileva Marić. El embarazo perjudicó a Marić en sus estudios de física, que habían sido una lucha durante años. Ella se presentó a los exámenes finales y los suspendió. Viajó a Novi Sad (Vojvodina) a casa de sus padres. Al comienzo, el padre le prohibió rotundamente casarse con Einstein. A la niña la llamaron Lieserl y nació en el invierno de 1902 en Novi Sad. El parto fue difícil y Einstein estaba ausente. Se enteró del asunto por una carta que le escribió el padre de Marić.
Einstein se hallaba en Suiza al nacer del bebé, cuando se enteró del nacimiento escribió a Marić preguntándole por la salud de la niña, cómo tenía los ojos y a quién se parecía. Tenía mil preguntas. “La quiero tanto y ni siquiera la conozco”. Marić respondió. Einstein volvió a escribir una semana después, agradeciéndole su carta, pero sin mencionar a Lieserl.
einstein
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Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
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Muchas gracias por su aportación. Un cordial saludo

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