El ataúd


Un granjero se puso tan viejo que ya no podía trabajar los campos, así que  se pasaba el día reposando, sentado en el pórtico de su hogar.
Su hijo que trabajaba la granja, levantaba la vista de vez en cuando y veía a su padre sentado allí y pensaba…
– Ya no es útil !! – No hace nada !!

Un día el hijo furioso por esta situación construyó un ataúd de madera, lo arrastró hasta el pórtico, y le dijo a su padre que se metiera dentro.
Sin decir nada, el padre se metió. Después de cerrar la tapa, el hijo arrastró el ataúd al borde de la granja donde había un elevado acantilado.
Mientras se acercaba a la pendiente, oyó un débil golpeteo en la tapa desde adentro del ataúd. Lo abrió. Aún tendido allí, pacíficamente el padre mirada hacia arriba a su hijo.
– Sé que vas a lanzarme al acantilado, pero antes de que lo haga,

¿puedo sugerir algo?
– ¿Qué? contestó el hijo.
– Arrójame desde el acantilado, si  quieres, dijo el padre, pero guarda este buen ataúd de madera.
– Tus hijos pueden necesitarlo algún día.

ataud

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Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
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