Meditación cristiana


Como siempre nos sentamos con los pies bien apoyados en el suelo, la espalda recta pero sin forzarla, los brazos caídos con las manos apoyadas sobre los muslos y las palmas hacia arriba.
Inspiramos lentamente por la nariz, sentimos como el aíre entra, baja por la garganta, esófago, llena nuestros pulmones, siéntelos llenos. Nuestro diafragma está completamente lleno de aire. Retienes unos segundos y expiras también por la nariz, lentamente, notando como sale el aire caliente de tu interior. Cada vez que exhalamos vamos relajando el cuerpo.
Ahora que estamos sosegad@s, en paz, tranquil@s, nuestro cuerpo es armonía, no te detengas en ningún pensamiento, déjalos pasar.
Música suave
Me apetece pasear en silencio por el parque, cuando llevo un rato caminando alguien se me acerca y me dice que me descalce que camine a su lado, miro perplej@ a mi interlocutor y veo que es el propio Señor, que descalzo camina junto a mí.
Me descalzo con reticencia y empiezo a caminar junto a Él. Durante un buen rato paseamos en silencio, de pronto se para y me dice: descalzarse es caminar junto al otro, con el otro, acercarse al hermano, meditar con el hermano, orar con el hermano…
Me doy cuenta que siempre estoy lejos del hermano, por la tanto lejos de Dios, porque el corazón del hermano es lugar sagrado porque Dios habita en él, porque Dios habla desde el interior del corazón.
Caigo en la cuenta que cuando entro en el interior de las personas, entro sin descalzarme, sin fijarme, sin respetar, sin comprender, sin acoger, sin compartir, simplemente entro.
Tomo conciencia de nuestros pies descalzo, no quiero ensuciar mis pies, me resisto, prefiero ir calzad@, pero Jesús me invita a seguir con los pies desnudos, sintiendo las pisadas en el suelo, cuando el suelo es seco, húmedo, plano o llenos de baches o piedras, mis pies al pisar notan las imperfecciones del terreno. Esto me hace ir pendiente, atent@ al lugar por donde piso. Me doy cuenta que cuando estoy con los hermanos paso de puntillas, paso calzad@ por su interior y esto hace que muchas cosas se me pasen por alto, sólo voy pendiente de mi, con la mente y la mirada dispersa en otras cosas.
Cuando voy descalz@ camino con más lentitud, más suavemente, no voy con las prisas que suelo caminar.
Caigo en la cuenta de que con mis pies no marco el camino como lo hago con zapatos.
Música suave
¿Cuántas marcas habré dejado en el corazón de mis hermanos a lo largo del camino? Marcas por no haber sido capaz de ponerme en su lugar, de comprender, empatizar, de ofrecer amor a un corazón que quizás necesitara sanar sus heridas, su soledad o simplemente ser escuchado.
A partir de hoy cada vez que entre en el corazón de mis hermanos, dejaré un cartel que diga “aquí estuve con paciencia y amor”.
Ya creí haber entendido la lección y quise ponerme los zapatos, pero el Señor me dijo que siguiera descalz@ un poco más. Me resulto raro, pero accedí.
Seguimos caminando y pronto caí en la cuenta: los terrenos que pisamos no eran iguales y tampoco mis hermanos son iguales, tengo que aprender a entrar de forma distinta en cada uno de ellos. Ahora caigo, mientras más lento camino, menos me duelen los pies, se suaviza el dolor, esto es lo que tengo que hacer para entrar en mis hermanos.
Estamos llegando al final del recorrido, ya he comprendido que descalzarme es entrar en mis hermanos sin prejuicios, atent@ a sus necesidades, sin esperar nada a cambio, dando amor. Me acabo de dar cuenta de que Dios está vivo y presente en el corazón de cada uno de mis hermanos y yo he pasado siempre de puntillas.
Ya he comprendido la lección, a partir de ahora, esta debe ser mi forma de actuar, descalzarme para entrar en el corazón de mi hermano, lugar sagrado porque habitas Tú.
Gracias Señor, por acompañarme en este recorrido, por haberte fijado en mi, haberme invitado a descalzarme y por contar con tu apoyo.

Música suave
Volvemos a tomar conciencia de nuestra respiración…. Movemos suavemente la cabeza, las manos, los pies, y sin perder la paz, la tranquilidad volvemos al grupo cada un@ a su ritmo.
Compartimos la experiencia.

huellas

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Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
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