La gota de agua


Una gota de agua vivió en la superficie de una hoja de almendro durante toda una mañana. Pero cuando el sol comenzó a calentar, la hoja con tanto calor empezó a temblar y la gota de agua empezó a evaporarse poco a poco. Cuando la gota desapareció fue al cielo y se reunió con miles de gotas idénticas a ella.

Pero la gota no quería mezclarse con las otras, ella quería ser única, diferente, porque siempre había distinta a las demás gotas. Intentó mantenerse alejada del resto que iban dejándose llevar por el viento.

Otra gota, que durante un breve tiempo había vivido en un pétalo de rosa, se acercó a ella y le dijo: -¿por qué te alejas y vas siempre sola? Todas nos desplazamos unidas y nos protegemos unas a otras.

-No quiero, tengo miedo de unirme con otras gotas, porque dejaría de ser yo.

-No seas tonta, si vamos todas juntas nos protegemos, la vida se hace más fácil.

Juntas podemos formar un rio, llegar a ser lagos, mares, océanos, seríamos lluvia para regar los campos, ayudar a las personas que viven del campo, seríamos un oasis en el desierto, parar dar agua a las que caravanas que se internan en él.

La gota se quedó meditando un buen rato.

-Si me mezclo con todas, tendré que moverme y hacer lo que vds, quieran y no podré hacer lo que yo deseo.

El frió arreció y la gotita se metió entre negras nubes de lluvia dejando sola y el silencio a la gota inconformista.

 Pasaron los años y un día la lluvia comenzó a caer en un castillo de altas torres y en una aldea vieja y misteriosa. En el interior del castillo a través de un ventanal se oyó una voz que decía:

-Amiga, amiga, aquí…

La gota que estaba sobre los junquillos de la ventana pudo ver una mancha clara y reconoció a la gota inconformista con la que años atrás había hablado.

 Esta se quejaba, protestaba, estaba triste, sufría porque en el castillo había sido sangre de un jilguero, sangre azul de un gato, saliva pegajosa y triste, así como lágrima de la princesa encerrada en la torre. La gota inconformista se había tenido un destino desagradable.

La gota amiga escuchaba y sintió dolor pos su compañera. Pronto volvería el gran aguacero, el viento soplaría con fuerza y se uniría a las demás gotas para viajar a dónde éste las llevara.

La gota inconformista, pidió disculpas por su error y estaba dispuesta a unirse a todas las gotas.

Las gotas decidieron hacer un gran charco para que la gota triste y solitaria se uniera a ellas.

Cuando el sol empezó a calentar evaporó el gran charco, las gotas se elevaron convertidas en vapor de agua y después cayeron en forma de lluvia sobre los campos, los mares, los lagos, los océanos, los ríos y  desiertos.

La gota cayó en la cuenta de que ella sola jamás habría recuperado su libertad.

 Cuento adaptado de Marcio Veloz Maggiolo

gota de agua

Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
Galería | Esta entrada fue publicada en SOLO UN MINUTO y etiquetada , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Muchas gracias por su aportación. Un cordial saludo

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .