Parábola del Juicio


Tuve hambre, y tú formaste un club humanitario para discutir el problema del hambre en el mundo.
Gracias.
Yo estuve en la cárcel, y tú te retiraste a tu iglesia en los suburbios y oraste por mi liberación.
Yo estuve desnudo, y en tu mente tú consideraste la moralidad de mi apariencia.
Yo estuve enfermo, y tú te arrodillaste y agradeciste a Dios por tu salud.
Yo no tenía hogar, y tú predicaste un sermón sobre el abrigo del amor de Dios.
Yo estuve solo,  y tú me dejaste solo para «orar» por mí.
Tú pareces tan santo, tan cerca de Dios.
Pero yo aún estoy hambriento y solo y con frío.

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Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
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