Reflexión al evangelio de Jn. 6,60-60 – Domingo XXI Ciclo – tiempo ordinario


En aquel tiempo, muchos de los que hasta entonces habían seguido a Jesús dijeron: «Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?». Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: «¿Esto os escandaliza? ¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. Pero hay entre vosotros algunos que no creen». Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y decía: «Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre».
Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con Él. Jesús dijo entonces a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?». Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna, y nosotros creemos y sabemos que Tú eres el Santo de Dios».

que buena noticia

Hoy el evangelio  nos acerca a Cafarnaúm, donde la multitud sigue a Jesús porque ha visto sus milagros. El que quizás les ha llegado más es la multiplicación de los panes.

Pero Jesús no se deja llevar por la euforia, ni por  la alegría que sienten sus seguidores. En ningún momento lo ciega el éxito, Él sabe que muchos no lo quieren seguir.

Hoy seguimos buscando a quién seguir. Parece que solos no sabemos caminar. Ponemos nuestras esperanzas en los charlatanes que nos hablan de política, cada uno criticando al contrario, seguimos a los charlatanes que nos hablan de guiar nuestros pasos a través de distintas filosofías que en muchas ocasiones nos quitan  libertad o seguimos a rajatabla a la institución religiosa, sea cual sea.  No somos capaces de pensar, decidir por nosotros que hacer con nuestra vida.

Sin embargo, cuando leemos el evangelio de hoy, vemos como Jesús va contra todo eso que es el cumplimiento, el seguimiento sin más.

Él quiere que quien le siga sea por fidelidad,  que comprendan que Él es el Hijo de Dios, que su palabra es verdadera, en ningún momento engaña, traiciona, critica, su palabra no está vacía, sino que es Dios mismo quien se comunica con el hombre a través de Él.

Nosotros deberíamos preguntarnos si lo seguimos porque creemos en Él, en su Palabra o simplemente porque preferimos tener un asidero donde apoyarnos en los momentos de dificultad.

La Iglesia, los creyentes, tenemos ante nosotros un gran reto. El reto de compartir nuestra experiencia de fe, de saber que no lo tenemos como un guía o asidero donde apoyarnos en momentos difíciles, sino que para nosotros Jesús es un amigo, un padre que nos enseña el camino, pero siempre nos deja en libertad y  está para acogernos y acompañarnos. Entonces demostraremos realmente que somos fieles a su amistad y al amor que nos regala cada día.

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Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
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