Se cosecha lo que se siembra


Una tarde una mujer y su familia cenaban en un bar. Al poco llegó un pobre pidiendo algo de comer, todos le decían: “Dios le ampare”, pero nadie le ofrecía comida.

La mujer se levantó, se acercó al mendigo y lo invitó a sentarse con ellos, él rehúso la invitación, pero ante la insistencia de la familia optó por aceptar.

El resto de personas que cenaban miraban con recelo. Al poco se acercó el camarero y dijo que no podía estar sentado porque ahuyentaba la clientela.

La mujer le dijo al camarero: “En primer lugar, lo hemos sentado en nuestra mesa, en segundo lugar, somos nosotros los que vamos a pagar y tercero, y más importante, estamos cumpliendo con un mandato divino: Dar de comer al hambriento.  Este señor no ha pedido en ningún momento dinero, sólo comida y eso es lo que vamos darle, así que nos atiende a todos o nos vamos a otro bar.”

El dueño del bar que oyó la conversación salió y ordenó al camarero que los atendiera.

 

dar de comer 

Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
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