Reflexión al evangelio de San Mateo 22, 34-40 – XXX del T. Ordinario–Ciclo A


En aquel tiempo, los fariseos, al oír que Jesús había hecho callar a los saduceos, formaron grupo, y uno de ellos, que era experto en la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?» Él le dijo: «»Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser.» Este mandamiento es el principal y primero. El segundo es semejante a él: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los Profetas.»  Palabra del Señor

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El evangelista hoy nos habla de la principal regla del cristiano: «Amar al prójimo y amar a Dios», pero enfrascados como estamos en nuestras propias cosas nos olvidamos de amar.
Para poner en práctica este mandamiento, lo primero que tenemos que hacer es amarnos a nosotros mismos, porque quien no se ama a sí mismo es incapaz de darse a los demás, incapaz de descubrir a Dios en el prójimo, porque tampoco descubre a Dios en su interior.
Decía S. Agustín: «Ama y haz lo que quieras». Amar a Cristo es sencillo, es disfrutar cada día los detalles que la vida nos ofrece, buenos o malos;  es enriquecer el amor porque un amor pobre, enclenque, no da fuerzas ni alegrías, amar es despreocuparte de todo y dejar que cada día tenga su afán, amar es aceptar a los demás como son, es poner voluntad en mejorar las relaciones con aquellas personas, amigos, vecinos, compañeros, jefes o familiares con los que no nos entendemos. Amar no es caer en la rutina, ni en el desanimo, amar es compartirse, darse, caminar al lado del anciano, del preso, del enfermo,  del matrimonio o pareja con problemas, de las parejas separadas, de los jóvenes; es hacer a Cristo presente donde hay dolor, pero también donde hay alegría. Nos dice el libro de Corintios en su capítulo 13, que el amor no es egoísta, no envidia, no es descortés, sino todo lo contrario: el amor es paciente, fiel, sencillo, soporta y busca el bien… Aprendamos a equilibrar la balanza, que el amor pueda más que el desamor. Cristo nos avisa de la importancia que tiene el amor en la vida personal y comunitaria. Por ello ama, ¡Ama, sin cansarte!   Creemos que los que no conocen la Palabra de Dios no se salvarán, ¿Pero nos salvaremos los que conocemos su Palabra y no la ponemos en práctica?  Pon tu corazón al máximo, Dios está contigo.   ¡Feliz semana! Quiérete y quiere a tu prójimo, es la mejor forma de querer a Dios.

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Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
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2 respuestas a Reflexión al evangelio de San Mateo 22, 34-40 – XXX del T. Ordinario–Ciclo A

  1. Lupita dijo:

    Gracias por poner al alcance del entendimiento practico la Palabra de Dios.

    Me gusta

Muchas gracias por su aportación. Un cordial saludo

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