Reflexión al evangelio de San Mateo 22, 15-21–Domingo XXIX T. Ordinario–Ciclo A


En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?» Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.» Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta cara y esta inscripción?» Le respondieron: «Del César.» Entonces les replicó: «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.» PALABRA DEL SEÑOR

 

que buena noticia

 

A Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. El creyente debe estar en todos los campos de la vida como un activo más, pero sin olvidar en cada momento dónde está y qué es lo que debe hacerse. Jesús nos lo deja claro: a cada cual lo suyo.
El problema que trata el evangelio de hoy es uno de los problemas más antiguos que recogen la teología y la filosofía cristiana, Agustín de Hipona o Tomás de Aquino, son dos de los autores, entre muchos otros, que estudiarán la relación de los hombres con Dios y con el César, o lo que es lo mismo, con la Iglesia y con el Estado.
Ser creyentes, participar de la fe, nos da unas pautas concretas para llevar nuestra vida, esas mismas pautas nos ayudan a comportarnos socialmente, pero como miembros de un Estado concreto debemos respeto también a nuestro «César» cumpliendo con las normas sociales y las obligaciones que tenemos como ciudadanos. Debemos saber que cada uno de nosotros está compuesto por muchas dimensiones (sociales, familiares, culturales, grupales, etc), por muchas partes, pero que, al fin y al cabo, constituyen a una misma persona. Esos rasgos nos identifican y nos ayudan a identificarnos los unos a los otros, nos ayudan a saber cómo somos y quienes somos.
Este problema, además, llega hasta hoy. Las discusiones sobre si los Estados y sus gobiernos deben ser religiosos o laicos están a la orden del día. Para nosotros una recomendación, de uno de nuestros santos contemporáneos, «Sed buenos cristianos y  honrados ciudadanos». ¿Qué más? Está claro: a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César.
¡Tengan buena semana!

Sofista

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Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
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