La ostra


Había una vez una ostra que encontró algo de arena metida en su concha. Era tan solo un grano, pero le produjo tanto dolor que lloró, ya que las ostras tienen sentimientos.

Ahora, ¿minimizó ella las ásperas labores del destino que la llevó a tan deplorable estado? ¿Maldijo al gobierno, reclamó elecciones, y demandó que el mar debió haberle brindado protección?
No, se dijo a sí misma mientras yacía en una concha, ya que no puedo removerla, intentaré mejorarla. Han pasado los años, siempre lo hacen. Y llegó su destino final.
Y el diminuto grano de arena que tanto la había molestado era una hermosa perla preciosa, radiante.
¿no es maravilloso lo que una ostra puede hacer con un bocado de arena?
 

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Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
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