No me olvides


 

Cuando Dios creó el mundo, puso nombre a todas las flores.

Una flor pequeñita le decía continuamente:

-¡No me olvides! ¡Por favor, no me olvides!

Pero su voz era tan fina que Dios no la oía.

Cuando Dios terminó su tarea,

escucho la voz de la pequeña flor y se volvió hacia ella.

Ya no tengo nombre para ponerte.

La flor no dejaba de llorar y el Señor la consoló:

-No te preocupes desde ahora te llamarás “No me olvides”.

Tus colores serán el azul del cielo y el rojo de la sangre.

Tu misión será consolar a los vivos y acompañar a los muertos.

Y así nació la pequeña flor llamada “no me olvides”,

y su color quedó definido azul y rojo.

 

no me olvides

Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
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