Inmadurez


Un tren se deslizaba sobre los raíles. En uno de los compartimentos-camas iban cuatro personas.
Como era de noche apagaron la luz para dormir.
De pronto empezaron a escuchar una voz que decía: ¡ay qué sed tengo! ¡ay qué sed tengo!.
Como el hombre no cesaba de quejarse, uno de los compañeros de viaje, encendió la luz, cogió una botella y ofreció un vaso de agua al sediento.
Saciada la sed, el hombre apago la luz y decidieron volver a dormir, en aquel instante empezaron a escuchar: ¡Ay qué sed tenía! ¡Ay qué sed tenia!

Yoga mental y meditación – R. Calle

tren

Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
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