El tenedor


Una mujer a la que sólo le quedaban tres meses de vida, se puso en contacto con su sacerdote para preparse ante la inminente partida. Despues de hablar largo rato con él, le dijo su última voluntad: «ser enterrada con su Biblia y con un tenedor en su mano derecha». El sacerdote se quedó perplejo y preguntó: ¿Con un tenedor…?. La mujer sin dudar un segundo contestó: «Cuando vamos a comidas importantes normalmente no soltamos el tenedor porque no nos falta por comer lo más sabroso: el postre»
Por eso, yo quiero ser enterrada con el tenedor en la mano, porque lo más sabroso está por llegar.
Al sacerdote se le saltaron las lágrimas ante la fe de aquella mujer.

Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
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