El abad Juan


Durante varios años el abad Juan habia enseñado al novicio todo lo que sabia.

Tiempo después, el novicio regresó de su cueva en el desierto, y ambos decidieron tomar té juntos, mientras disfrutaban de la puesta de Sol.
El abad Juan estaba contento, pero el discipulo parecía estar triste.
«Hice todo lo que me dijiste, y no consigo ser como tú. No he aprendido nada.
El abad Juan fué a su celda y vólvió con una capucha parecida a las que usaban los beduinos.
«Ponte esto»
«No puedo es demasiado pequeño para mí»
«Entonces reduce tu cabeza»
¡Eso es imposible!
«Más imposible es querer actuar como yo. Cada sombrero sirve para quien lo compra, cada camino sirve sólo para quien lo recorre.»
Paulo Coelho «Los monjes de Alejandría»

Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
Esta entrada fue publicada en SOLO UN MINUTO y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Muchas gracias por su aportación. Un cordial saludo

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.