EL abad Isaac de Tebas


 

El abad Isaac de Tebas estaba en el patio el monasteri, rezando, cuando vio a unos de los monjes cometer un pecado.
Furioso, interrumpió su oración y condenó al pecador.
Aquella noche, un ángel le impidió volver a su celda:
«Has condenado a tu hermano, pero no has dicho qué castigo debemos aplicar: ¿las penas del infierno? ¿Una enfermedad en esta vida?
¿tormentos a su familia?
Isaac se arrodilló y pidió perdón:

«Lancé mis palabras al viento, y un ángel las escuchó. Pequé de falta de responsabilidad en lo que digo. Olvida mi ira Señor, y haz que tenga más cuidado al juzgar al prójimo.»

Paulo Coelho

 

Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
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