Optimismo y pesimismo


Una vez un hombre tenía un hijo muy optimista y otro muy pesimista. En Navidad solamente podría darle un regalo a uno de ellos y pensó:

– “No sé qué hacer.

¿A cuál de los dos he de regalar algo?

Los pondré a prueba a ambos”

Así lo hizo, compró una bicicleta y la puso en la puerta del cuarto del hijo pesimista y consiguió excremento de caballo y lo puso en la puerta del hijo optimista.

Al llegar la noche, el hijo pesimista vio a la entrada de su cuarto la bicicleta. Y reclamó a su padre:

– “Me has dado una bicicleta…yo no sé conducirla y seguramente me golpearé”

En ese momento el hijo optimista pasó corriendo, su padre pensó que se había enojado y le dijo:

– “¿Qué te pasa. Por qué corres?”

A lo que el otro hijo contestó:

– “¡Gracias papá! Voy a buscar el caballo que me compraste!”

 

Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
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