Retiro espiritual y de meditación


Desde primeros de Marzo no he visitado vuestros blogs, ni he podido atender el mío, he estado participando, hace tiempo que lo hago, en el retiro espiritual que se realiza en el hospital psiquiátrico de Sevilla. Es un lugar precioso, con unos jardines hermosos y amplios, no están excesivamente cuidados, pero a pesar de ello, se respira tranquilidad y calidez. Los enfermos pasean, algunos te saludan, se acercan, te cuentan su historia y luego se van.

También he participado en un reciclaje de Meditación que dió Ramiro Calle el pasado fin de semana, aquí en Sevilla. Me encantó.

Ha sido un verdadero respiro hacer el retiro y el reciclaje de Meditación tan seguidos. He tenido suficiente tiempo para mirar ese pozo sin fondo que es mi interior y ojalá de él brote agua fresca y limpia. Me siento totalmente reconfortada, sana y llena de alegría.

Comparto con Vds. esta pequeña anécdota que me ocurrió en el retiro espiritual que realicé este año.

Cada día, después de la consiguiente charla, teníamos nuestro rato de reflexión personal que podíamos hacer en la capilla o en los jardines, yo siempre voy al jardín, busco un banco donde el sol sea agradecido y se escuche el trino de los pájaros. Cuando estaba con los ojos entornados alguien se acercó y me dijo:

¡Hola! Soy Manuela y esta es mi muñeca, me siento contigo para escuchar los pájaros. ¿Te gustan los pájaros? A mi sí, yo soy como un pájaro, pero todavía no se cantar .

Se sentó a mi lado con su muñeca, yo la miré, cogí su mano y me puse a cantarle una canción religiosa que cantaban mis hijas cuando eran pequeñas.

“Alegres pajarillos cantaban en las ramas porque Dios a los hombres una madre les dio …”,

en aquel momento no recordaba otra. La canté un par de veces, luego le dije: “Ahora tu también”, y empezó a cantar. Después cantamos juntas.

-“Ves”, le dije, “ya sabes cantar”. Empezó a reírse, abrazó su muñeca, luego se levantó y se fue cantando y saltando.

Yo me quedé en silencio, ni siquiera intenté seguir reflexionando, sólo me quedé fija en un punto sin más, luego volví al salón para la siguiente charla, al pasar por una sala oí a Manuela cantar: “alegres pajarillos cantaban en las ramas” .

Miré y estaba cantando con su muñeca en brazos, pero a su alrededor había otras personas que daban palmadas y reían.

Pensé, “he interrumpido mi silencio pero he compartido unos minutos con un ser maravilloso”. Y seguí mi camino para escuchar la siguiente charla.

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Acerca de El Taller de la Serenidad "Locus Serenitatis"

Aprendiz de todo y maestra de nada en constante evolución. Aprendo, practico y comparto. Conocerse a sí mismo es el mayor saber. Galileo Galilei
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Muchas gracias por su aportación. Un cordial saludo

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