Ensayo sobre la amistad


“Quién tiene un amigo, tiene un tesoro”

Dedico este ensayo a mi amigos:  Conchita (+ 17 Abril 2007)  y Juan José, Pepe  (+ 30 Agosto 2011) y Virtudes,  Carloti y Juanjo , Loli León y Manolo , Sor Victoria y Sor Mercedes (FMA),  Paqui, Javi Santos (aunque me pone nerviosa por su gran actividad, reconozco que lo quiero muchísimo como amigo y sacerdote), Celso y Dorita, Nico y Mari Ángeles,  Antonio y Tere, Pablo Morillo (sacerdote), Pedro Paz (sacerdote) y de forma especial a mis queridos Joaquín (+ 12 Junio 1996 sacerdote), Manolo y  Aurora, Angelita y Bosco.

Todos estáis muy dentro de mí Corazón rojo

Quisiera hoy, hablar de la amistad, he empezado con una frase que quizás esté demasiado utilizada, pero creo firmemente que encierra una gran verdad.

La amistad es uno de los valores de la vida que hay que agradecer, tener amigos es tener vida, salud, alegría.

No todas las personas con las que nos relacionamos son amigas, muchas son amistades que también nos enriquecen, pero que en muchas ocasiones solo tratamos en momentos puntuales.

La amistad verdadera es otra cosa, se mantiene en el tiempo, aunque muchas veces no podamos vernos y compartir con la frecuencia que desearíamos.

Los verdaderos amigos están siempre presentes en nuestra vida, hoy gracias a Dios, no sólo a través de las cartas, sino que los medios tecnológicos nos ofrecen otras formas como internet, teléfono, que nos acercan aunque nos separen kilómetros.

Pero cuando hay amistad los kilómetros no son tantos.

Para que la amistad dure debe estar basada en estos valores: Sinceridad, confianza, honestidad, respeto y amor.

Las amistades van surgiendo, no se buscan, algunas compartimos afinidades, otras no, pero si desde el momento en que nos conocimos hemos generado una confianza mutua y hemos sido sinceros, podremos hablar respetando que somos diferentes, el amor va creciendo, va madurando y la amistad creada durará toda la vida.

La literatura nos ofrece versos, frases, refranes y narraciones sobre el buen hacer de la amistad, también hay algunas en contra porque no siempre fue bien vista la amistad, pero yo hoy quisiera terminar este breve ensayo sobre la amistad con dos textos: uno del Principito y otros de Espejos.

Mis amigos y mi familia son harto importante para mi, gracias a ellos la vida siempre resulta más sencilla, más amorosa.

Gracias a todos, incluso a los que pasáis por mi vida en momentos puntuales.

Gracias y os quiero.

 

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“El principito” de Antoine de Saint-Exupery, una acertada descripción de la amistad.

-No- dijo el principito-. Busco amigos. ¿Qué significa domesticar?

-Es una cosa demasiado olvidada- dijo el zorro-. Significa crear lazos.

-¿crear lazos?

-Sí- dijo el zorro- Para mí no eres todavía más que un muchachito semejante a cien mil muchachitos. Y no te necesito. Y tú tampoco me necesitas. No soy para tí más que un zorro semejante a cien mil zorros. Pero, si me domesticas, tendremos necesidad el uno del otro.

Serás para mí único en el mundo. Seré para ti único en el mundo.

-Empiezo a comprender- dijo el principito- Hay una flor… Creo que me ha domesticado…

-Es posible- dijo el zorro- ¡En la tierra se ve toda clase de cosas…!

-¡Oh! No es en la tierra -dijo el principito. El zorro pareció muy intrigado:

-¿En otro planeta?

-Sí-

-¿Hay cazadores en ese planeta?

-No.

-¡Es interesante eso! ¿Y gallinas?

-No-

-No hay nada perfecto – suspiró el zorro. Pero el zorro volvió a su idea.

-Mi vida es monótona. Cazo gallinas, los hombres me cazan. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres se parecen. Me aburro, pues, un poco. Pero, si me domesticas, mi vida se llenará de sol. Conoceré un ruido de pasos que será diferente de todos los otros. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra. El tuyo me llamará fuera de la madriguera, como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves, allá, los campos de trigo? Yo no como pan. Para mí el trigo es inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada. ¡Es bien triste! Pero tú tienes cabellos color de oro. Cuando me hayas domesticado, ¡será maravilloso! El trigo dorado será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo…

El zorro calló y miró largo tiempo al principito:

-¡Por favor domestícame! dijo

-Bien lo quisiera – respondió el principito-, pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas.

-Sólo se conocen las cosas que se domestican -dijo el zorro- Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas a los mercaderes. Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos. Si quieres un amigo ¡domestícame!.

 

 

“Espejos” Deepak Chopra

Todos somos extensiones del campo universal de energía, distintos puntos de vista de una única entidad. Esto implica ver todas las cosas del mundo, a todas las personas del mundo, y darnos cuenta de que estamos mirando otra versión de nosotros mismos. Tú y yo somos lo mismo. Todo es lo mismo. Todos somos espejos de los demás y debemos aprender a vernos en el reflejo de las demás personas. A esto se llama espejo de las relaciones. A través del espejo de una relación, descubro mi yo circunscrito. Por esta razón, el desarrollo de las relaciones es la actividad más importante de mi vida. Todo lo que veo a mí alrededor es una expresión de mi mismo.

Las relaciones son una herramienta para la evolución espiritual cuya meta última es la unidad de la conciencia. Todos somos inevitablemente parte de la misma conciencia universal, pero los verdaderos avances tienen lugar cuando empezamos a reconocer esa conexión en nuestra vida cotidiana. Las relaciones son una de la maneras más efectivas para alcanzar la unidad en la conciencia, porque siempre estamos envueltos en relaciones.

Piensa en la red de relaciones que mantienes: padres, hijos, amigos, compañeros de trabajo, relaciones amorosas. Todas son en esencia, experiencias espirituales. Cuando estás enamorado, romántica y profundamente enamorado, tienes una sensación de atemporalidad. En ese momento estás en paz con la incertidumbre. Te sientes de maravilla, pero vulnerable; sientes cercanía, pero también desprotección.

Estás transformándote, cambiando, pero sin miedo. Te sientes maravillado. Esa es una experiencia espiritual.

A través del espejo de las relaciones de cada una de ellas, descubrimos estados prolongados de conciencia. Tanto aquellos a quienes amamos como aquellos por quienes sentimos rechazo, son espejos de nosotros. ¿Hacía quienes nos sentimos atraídos? Hacia las personas que tienen características similares a las nuestras, pero eso no es todo. Queremos estar en su compañía porque subconscientemente sentimos que al hacerlo, nosotros podemos manifestar más de esas características.

Del mismo modo, sentimos rechazo hacia las personas que nos reflejan características que negamos en nosotros. Si sientes una fuerte reacción negativa hacia alguien, puedes estar seguro de que tú y esa persona tienen características en común, características que no estás dispuesto a aceptar. Si las aceptaras no te molestarían.

Cuando reconocemos que podemos vernos en los demás, cada relación se convierte en una herramienta para la evolución de nuestra conciencia. Gracias a esta evolución experimentamos estados extendidos de conciencia.

La próxima vez que te sientas atraído por alguien, pregúntate que te atrajo, ¿Su belleza, su gracia, elegancia, autoridad, poder o inteligencia? Cualquier cosa que haya sido, sé consciente de que esa característica también florece en ti. Si prestas atención a esos sentimientos podrás iniciar el proceso de convertirte en ti más plenamente.

Lo mismo se aplica hacia las personas que sientes rechazo. Al adoptar más plenamente tu verdadero yo, debes comprender y aceptar tus características menos atractivas.

La naturaleza esencial del universo es la coexistencia de valores opuestos.

No puedes ser valeroso si no tienes a un cobarde en tu interior; no puedes ser generoso si no tienes a un tacaño, no puedes ser virtuoso si no tienes la capacidad para actuar con maldad.

Gastamos gran parte de nuestras vidas negando este lado oscuro y terminamos proyectando esas características oscuras en quienes nos rodean.

¿Has conocido personas que atraigan sistemáticamente a su vida a los sujetos equivocados? Normalmente, aquellas no comprenden por qué les sucede esto una y otra vez, año tras año. No es que atraigan esa oscuridad; es que no están dispuestos a aprobarlas en sus propias vidas.

Un encuentro con una persona que no te agrada es una oportunidad para aceptar la paradoja de la coexistencia de los opuestos; es descubrir una nueva faceta de ti. Es otro paso a favor del desarrollo espiritual.

Las personas más esclarecidas del mundo aceptan todo su potencial de luz y también de oscuridad.

 

besos12

 

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Acerca de El Taller de la Serenidad

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